Un nueve de julio allá por mil ochocientos dieciséis nuestra patria se declaraba libre de todos los lazos europeos.
Habíamos lanzado el primer grito de libertad seis años antes, donde le reclamamos a la monarquía española nuestra necesidad de autonomía.
Entre batallas y gobiernos que se fueron sucediendo aprendimos a tomar decisiones y enfrentar los dilemas propios de esa época.
Pero fue recién en 1816, cuando exigidos por la situación y por encomienda imperiosa de nuestro Gran General que logramos reunirnos y declararnos libres e independientes de todo dominio extranjero.
Llegar a Tucumán en esa época era una gran travesía, y así lo cuentan los niños de nuestra escuela en el relato "Pedro va a Tucumán" ilustrado, sonorizado por ellos mismos en forma conjunta con sus maestros del Área de Artística.
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